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Andricus callidoma



¿Qué formas pueden adoptar las agallas vegetales?

Se distinguen agallas histoides y organoides. Algunas agallas no pueden clasificarse claramente y presentan características tanto de las agallas histoides como de las organoides.

Agallas organoides

Las agallas organoides son modificaciones en el desarrollo de determinados órganos de las plantas y pueden subdividirse en anomalías de la forma, anomalías de la disposición de las hojas, anomalías de la ramificación y formación de nuevos órganos.

Agallas histoides

Las agallas histoides son modificaciones del tejido vegetal que no permiten una diferenciación más precisa en órganos individuales. Entre ellas se encuentran las agallas de fieltro, los enrollamientos y plegamientos de las hojas, las agallas de saco, las agallas de envoltura y las agallas medulares.

Agallas de fieltro

En las agallas de fieltro se forma sobre la epidermis de la planta una fina capa de pelos, denominada fieltro. Esta capa está habitada por los organismos inductores de la agalla, generalmente ácaros de las agallas, y les proporciona protección frente a condiciones ambientales adversas y frente a los depredadores.

Enrollamientos y plegamientos de las hojas

Las agallas vegetales que se forman por el enrollamiento o el plegamiento de las hojas modifican el crecimiento natural de la hoja en una zona de flexión, donde el extremo de la hoja comienza a enrollarse y forma una capa protectora alrededor del organismo inductor. Los enrollamientos y plegamientos se producen por un crecimiento más rápido de la cara inferior de la hoja o por una inhibición del crecimiento de la cara superior. Esta modificación origina tanto una zona de flexión característica como un pliegue de forma ovalada en la cara superior, que se dispone alrededor del organismo inductor como una armadura protectora. La capa formada de este modo lo protege frente a condiciones ambientales adversas y frente a los depredadores, aunque puede abrirse con facilidad, ya que el extremo del enrollamiento normalmente no se fusiona con la cara superior de la hoja, sino que simplemente queda apoyado sobre ella.

Agallas de saco

Las agallas de saco se forman por un crecimiento por elongación de todas las capas del tejido foliar, provocado por la actividad del organismo inductor, que da lugar a una protuberancia. Este crecimiento produce una gran cavidad que es habitada por el organismo inductor. A menudo queda una pequeña abertura en el envés de la hoja, que suele estar cubierta por una fina capa de fieltro, lo que permite el intercambio de aire.

Agallas de envoltura

Las agallas de envoltura se producen cuando el organismo inductor provoca en la superficie de la hoja un crecimiento engrosado, semejante a un reborde, alrededor de sí mismo. Este crecimiento acaba cerrándose por encima del organismo inductor y lo encierra. Sin embargo, suele quedar una pequeña abertura de salida por la que puede abandonar la agalla una vez completado su desarrollo.

Agallas medulares

Las agallas medulares son formas de agalla cuyo crecimiento se origina en las capas internas de la planta. Se pueden dividir en agallas cerradas y agallas libres. En las agallas cerradas, el tejido de la planta no se abre hacia el exterior. La reacción de crecimiento se limita al tejido interno. En cambio, las agallas libres atraviesan las capas de tejido del órgano hospedador.